sábado, 11 de febrero de 2012

Ceremonia en Arcentales.


Llevo ya varias ceremonias, incluidas estas dos, con un proceder inicial muy metódico y agradable.
Creo que debido al miedo con el que suelo ir cada vez, me produce un cierto "Apretón". Esto de "cagarse de miedo" es algo fisiológico, no sólo es una frase hecha.
Bueno, pues en cuanto tomo la ayahuasca, voy a mi sitio, me enjuago bien, y en seguida me levanto para ir a visitar al "señor rocca". Tras un total éxito, vuelvo a mi sitio, me coloco bien, bien, en mi posición de loto, con la sensación de boca fresca, los intestinos vacíos y mi buena disposición, afronto lo que ha de venir con un ánimo y una disposición geniales.
En la ceremonia del viernes, lo primero que recuerdo es un "clon, clon", que me distrajo de mi concentración, cuando miré de donde venía ví las piernas de Xabi dando contra el suelo, así que me incliné para verle la cara...¡Menudo panorama!.
A partir de aquí ni concentranción, ni leches, el tiempo que tardaron en darse cuenta los cuidadores se me hizo enorme, y al final estaba por levantarme yo.
Cuando ya ví que se dieron cuenta y le atendieron, me dije: "Bueno, ya está en buenas manos, yo a lo mío".
Una cosa que empecé a pensar es que el comportamiento tan acuciante de Xabi hacia mí respecto a la "relajación" o "pachorra" con que me tomo este camino de búsqueda interior comparado con él, podía deberse a que no quería seguir sólo, o no se atrevía, o pensaba que a mí me podía parecer mal, o podía sentir cierto malestar por quitarme el papel de "ir en vanguardia".
Recordé entonces que le debía dejar bien claro que me alegro muchísimo y que en mi corazón no hay más que buenos sentimientos y emoción y curiosidad por lo que descubrirá tanto en la selva como en su retiro con los Ishayas.
Y alguna clave que igual le pueda ayudar cuando vaya "abriendo senda".
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Estaba sumido en estas ideas cuando abro los ojos y me encuentro a Xabi traido a su sitio por los dos cuidadores, uno a cada lado, y Xabi...ay, Xabi como iba. Cómo decía Tirso: "Ay, si te viera tu madre ahora".
La imagen se me quedó muy grabada aunque en seguida cerré los ojos. Seguía ahí, en mi cabeza, como una silueta en blanco y negro, pero con mucha intensidad. La intensidad del dolor compartido. Sin embargo me di cuenta que la voz que oí, la voz que comentó: "Que pena" no era la de mi corazón, sino la de mi razón.
Y me sorprendí, me sorprendí del descubrimiento: ¿Por qué habla mi razón por mi corazón?.
¿Por qué le dice lo que siente?. Y sobre todo ¿Por qué él acepta?. ¿Por qué no le dice, "Oye, opina tú de lo tuyo, y déjame expresar a mí, lo mío"?.
¿Cómo este "embaucador" se ha apoderado de todo, hace y deshace, mangonea, habla por todos, es él único leader, y nadie le discute ni le arrebata el poder?.
Y cómo otras maravillosas veces cuando hago esta pregunta de corazón a la ayahuasca, me respondió. Me dijo escuetamente una idea que me dejo, maravillado, sorprendido, petrificado.
Me dijo amablemente: "Lo consigue por anticipación".
Entonces comprendí, y miré hacia un lado (mentalemente) donde como un crío travieso se escondía la razón con cara de "Hostis, me han pillado".
Y yo no me lo podía creer. Le decía "pero serás cabrón" (en mi mente, la razón es masculino).
Él ponía cara de "Qué le voy a hacer, es mi naturaleza", "Yo debía hacer lo que es mi naturaleza, ganar, dominar, y tú debías descubrirme. Más aún estaba deseando que me descubrieses para que me rescatases de este castillo artificial, de sentimientos que no siento, de amores que no amo, de cariño que no tengo".
Comprendí que, como yo, era una víctima de él mismo. Y lo compadecí, y me compadecí. Y me alegré por lo que se me había revelado. Y agradecí la sabiduría que se me regalaba, sólo por ponerme en manos de Diego con la intención de "sanarme".
El agradecimiento que sentimos en estos momentos los que compartimos este camino es inmenso, y con frecuencia "Lloramos de agradecimiento". Un sentimiento precioso.
Pero claro, ahora que tenía la pista, ahora que "la madrecita" me había dado la clave, debía destronar al "rey de la anticipación". ¿Cómo ganar en la discusión a quién siempre se te anticipa?.
Esta vez, estabamos todos los personajes de mi mente contra él. Tenía de mi parte al corazón. Yo sé que su voz está, es preciosa, y es fuerte. ¿Por qué habla con miedo, como pidiendo permiso y perdón?. Y es que "necesita tiempo". Si el otro sale y ocupa los primeros instantes, me embauca, nos embauca a todos. Creo que incluso embauca a mis amigos. Por eso necesito también de ellos.
Mis amigos, los que de verdad me quieren, si lo miran bien, sabrán distinguir cuando hablo de corazón (que a veces lo hago) y cuando es el embaucador.
Entonces, no hay que discutir, no entrar en la argumentación, ni en la dialéctica. Hay que salirse de su terreno, en él, siempre nos va a ganar. En ese terreno no tiene rival. Quizás Alberto, cuando se trata de ajedrez (el paralelismo entre esta característica y el ajedrez me pareció alucinante). Alberto, otro "Rey de la anticipación". Aunque él usa el humor para parapetarse de la intensidad del corazón.
Pero él tiene hijos, y ahí ya pude bromear cuando le están operando a su hijo de peritonitis con que "Le van a pasar el mocho" (aún me descojono que le queden ganas de bromear ante cosas así), pero en esos caso no hay nada que hacer. Es como protejerte de la balas con un paraguas. Sí, lo abres lo interpones y... ¡anda carambita, me han acribillado!.
Bueno, pues retomando (que me pierdo), cuando descubrimos que es "el embaucador" el que toma la palabra, debemos decirle: "Sí, claro, pero ahora no estamos jugando a eso. Ahora estamos jugando a sentir de verdad".
¿Alguién se apunta?.
Yo estoy deseando conseguirlo. Y trabajo todos los días para ello.
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El elevarte sobre el plano en el que no parece haber soluciones, sobre el perro que se muerde la cola, sobre esos "bucles" desgastantes, y que no conducen a nada, es la verdadera sabiduría. Y no se llega a ella con la razón, sino en el silencio de la meditación...Y a veces con la ayuda de las plantas.
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Le ceremonia del sábado fue de reirme y reirme, cuando la madrecita está sembrada, te partes.
Me dijo que cuando yo soy gracioso, no me apunte el mérito. La graciosa es ella, yo sólo sé escucharle. Bueno, pues ahí queda la aclarción.
Los siguientes días, tenía una sensación curiosísima, sobre todo cuando daba un abrazo. Y es que tenía el "Corazón abierto", y cuando daba un abrazo, era una sensación intensísima y transportadora.
Igone se dio cuenta, me lo dijo así mismo. Y me sorprendió su percepción. Ahora ya, esa sensación ha desaparecido. Pero yo sigo en la brecha.

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