
Pensando en mis andanzas ayahuasqueras, hay una cosa que me fascina en estas reuniones. Quienes lo prueban por primera vez.
Me gusta llamarlos "Vírgenes". Otro ya curtido en el tema, dijo, "Pero es que aquí nunca sabes lo que te vas a encontrar, siempre es como la primera vez".
Estoy de acuerdo con la primera parte, pero no con la segunda. La primera vez que abres la puerta, descubres otra dimensiónde ti mismo. Luego cada vez que entras en esa habitación, puede aparecer cualquier cosa, pero ya sabes que "existe esa habitación".
Bueno pues cuando pensé en mí, me di cuenta de que esa "Virginidad" yo no la perdí con la ayahuasca. Así que si quiero contar cómo fue debo poner aquí un relato de cómo fue. Un relato ya reciclado de alguna otra vez que lo conté. Este es:
Como me influenció el "Poder revelador de la Ketamina".
Hace unos años trabajé y viví sólo en Solares (parece una redundancia). Estuve sólo, sólo, sólo. Vamos lo que se dice sólo.
Y aproveché para practicar un hobbie que siempre había querido hacer: "Viajar a mi interior a través de estupefacientes".
Probé muchas, el mundo de la medicina tiene mucha facilidad para eso. Pero sólo la Ketamina fue interesante y reveladora.
Desde luego no la aconsejo a la mayoría. Para la mayoría sería una experiencia traumática y sólo sería una angustia en la que aterrorizado pensaría continuamente..."Que pase esto, que pase esto".
Pero... si te dejas llevar, si te resignas... Suceden varias cosas.
Bueno, lo primero es que no tengo ni idea de si en toda la gente obrará igual. No conozco a ningún colega de fechorías.
La primera sensación es muy sencilla: "Te mueres", y aquí es donde viene la preparación para resignarte y dejarte ir. (Lo digo fácil, pero acojona que lo flipas). Y entonces caes, y comprendes que la existencia y la no existencia no son las dos opciones, sino otra porción de un montón de otras posibilidades que ahora no se comprenden.
Cuando tomé eso, sentí que mi inteligencia se multiplicaba por millones y podía comprender cosas que ahora no puedo hacer ni loco. Sentí como si mi cerebro estuviese atado ocupado de tener erguida la cabeza, de ver lo que tenía delante, de oír los ruidos de mi entorno, de olerlo, y de pronto, como las amarras que se sueltan se liberaba de esas ataduras y se volvía como un gusano gigante de Dune, poderosísimo, con inmenso afán imparable de comprender y comprender cosas.
Y ahí estaba yo, ocojonado por ese poder, a mí que no me entraban las sumas, me pide logaritmos, con esa fiera que me daba una informaciones tan intensas y tan rápido que apenas podía procesar.
Y como sucede en la vida, pasaba a otra fase, y como todos decía: "Bueno, ya está, ya he llegado a mi destino", pero no, entonces, esa idea comprendida volvía a ser parte de otra cosa, y yo: "Dios, ¿cuando voy a llegar a un refugio, a una parada, a un descanso: A algo inamovible, que no cambie, que sea seguro y fijo?" Y comprendí la respuesta: Nunca.
Sí, sólo podemos contar con el perpetuo cambio, y si contamos con él y nos relajamos entonces empezamos a disfrutar del viaje.
Y así fue, me relajé, me dejé llevar y tuve una experiencia genial.
Al de tres o cuatro veces de usar la Ketamina ya casi no hace efecto, y este es tonto y frívolo.
Pero tuve otro viaje interesante, me volví como una gelatina de olor muy desagradable (creo que ese es el olor de la Keta), y como ya sabía la lección, dije: "Pues vale, soy así y qué" y entonces resbale, y caía por tuberías deslizándome y pronto volaba y veía a la gente y la comprendía y quería que viniesen conmigo pero sólo estaban agarrados fuertemente al suelo, llenos de una sensación muy distinta la mía, llenos de miedo. Y aunque me daban pena seguí volando y observando el mundo.
Creo que esa vez soñé con internet, pero no como lo conocemos ahora, sino como si pudiésemos ponernos un casco que lea nuestra mente y poder viajar por todo el mundo y contactar con otra gente.
Más bien cómo Matrix, pero voluntariamente.
Al día siguiente salí a correr, como siempre pero todo era mucho más brillante, yo había cambiado, estaba más desligado del mundo, todo me parecía divertido y hermoso. Me sentía totalmente identificado con el joven de la película "American beauty".
Y fue en esos momentos en los que intenté definir qué era lo que había cambiado, que era esa sensación tan íntimamente unida a mi piel. Y la resumí. "Estoy vivo y es provisional".
Y no me importa lo más mínimo, debería añadir. No es una aceptación llena de tristeza y resignación negativa, no. Es un grito de intensidad vital lleno de felicidad.
---------
Ha pasado mucho tiempo, y las trampas cotidianas de la vida, el dinero, el trabajo, tienden a hacerte olvidar esta importante lección, pero yo no me dejo atrapar y sigo manteniendo en mi piel esa sensanción de "que soy mortal", y no suelo decir frases como: "Cuando me jubile", en vez de "Si llego a la jubilación...".
Intento que nunca me deje esta sensación de provisionalidad. Y de verdad, que me lo estoy pasando bien en el viaje.
Me gusta llamarlos "Vírgenes". Otro ya curtido en el tema, dijo, "Pero es que aquí nunca sabes lo que te vas a encontrar, siempre es como la primera vez".
Estoy de acuerdo con la primera parte, pero no con la segunda. La primera vez que abres la puerta, descubres otra dimensiónde ti mismo. Luego cada vez que entras en esa habitación, puede aparecer cualquier cosa, pero ya sabes que "existe esa habitación".
Bueno pues cuando pensé en mí, me di cuenta de que esa "Virginidad" yo no la perdí con la ayahuasca. Así que si quiero contar cómo fue debo poner aquí un relato de cómo fue. Un relato ya reciclado de alguna otra vez que lo conté. Este es:
Como me influenció el "Poder revelador de la Ketamina".
Hace unos años trabajé y viví sólo en Solares (parece una redundancia). Estuve sólo, sólo, sólo. Vamos lo que se dice sólo.
Y aproveché para practicar un hobbie que siempre había querido hacer: "Viajar a mi interior a través de estupefacientes".
Probé muchas, el mundo de la medicina tiene mucha facilidad para eso. Pero sólo la Ketamina fue interesante y reveladora.
Desde luego no la aconsejo a la mayoría. Para la mayoría sería una experiencia traumática y sólo sería una angustia en la que aterrorizado pensaría continuamente..."Que pase esto, que pase esto".
Pero... si te dejas llevar, si te resignas... Suceden varias cosas.
Bueno, lo primero es que no tengo ni idea de si en toda la gente obrará igual. No conozco a ningún colega de fechorías.
La primera sensación es muy sencilla: "Te mueres", y aquí es donde viene la preparación para resignarte y dejarte ir. (Lo digo fácil, pero acojona que lo flipas). Y entonces caes, y comprendes que la existencia y la no existencia no son las dos opciones, sino otra porción de un montón de otras posibilidades que ahora no se comprenden.
Cuando tomé eso, sentí que mi inteligencia se multiplicaba por millones y podía comprender cosas que ahora no puedo hacer ni loco. Sentí como si mi cerebro estuviese atado ocupado de tener erguida la cabeza, de ver lo que tenía delante, de oír los ruidos de mi entorno, de olerlo, y de pronto, como las amarras que se sueltan se liberaba de esas ataduras y se volvía como un gusano gigante de Dune, poderosísimo, con inmenso afán imparable de comprender y comprender cosas.
Y ahí estaba yo, ocojonado por ese poder, a mí que no me entraban las sumas, me pide logaritmos, con esa fiera que me daba una informaciones tan intensas y tan rápido que apenas podía procesar.
Y como sucede en la vida, pasaba a otra fase, y como todos decía: "Bueno, ya está, ya he llegado a mi destino", pero no, entonces, esa idea comprendida volvía a ser parte de otra cosa, y yo: "Dios, ¿cuando voy a llegar a un refugio, a una parada, a un descanso: A algo inamovible, que no cambie, que sea seguro y fijo?" Y comprendí la respuesta: Nunca.
Sí, sólo podemos contar con el perpetuo cambio, y si contamos con él y nos relajamos entonces empezamos a disfrutar del viaje.
Y así fue, me relajé, me dejé llevar y tuve una experiencia genial.
Al de tres o cuatro veces de usar la Ketamina ya casi no hace efecto, y este es tonto y frívolo.
Pero tuve otro viaje interesante, me volví como una gelatina de olor muy desagradable (creo que ese es el olor de la Keta), y como ya sabía la lección, dije: "Pues vale, soy así y qué" y entonces resbale, y caía por tuberías deslizándome y pronto volaba y veía a la gente y la comprendía y quería que viniesen conmigo pero sólo estaban agarrados fuertemente al suelo, llenos de una sensación muy distinta la mía, llenos de miedo. Y aunque me daban pena seguí volando y observando el mundo.
Creo que esa vez soñé con internet, pero no como lo conocemos ahora, sino como si pudiésemos ponernos un casco que lea nuestra mente y poder viajar por todo el mundo y contactar con otra gente.
Más bien cómo Matrix, pero voluntariamente.
Al día siguiente salí a correr, como siempre pero todo era mucho más brillante, yo había cambiado, estaba más desligado del mundo, todo me parecía divertido y hermoso. Me sentía totalmente identificado con el joven de la película "American beauty".
Y fue en esos momentos en los que intenté definir qué era lo que había cambiado, que era esa sensación tan íntimamente unida a mi piel. Y la resumí. "Estoy vivo y es provisional".
Y no me importa lo más mínimo, debería añadir. No es una aceptación llena de tristeza y resignación negativa, no. Es un grito de intensidad vital lleno de felicidad.
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Ha pasado mucho tiempo, y las trampas cotidianas de la vida, el dinero, el trabajo, tienden a hacerte olvidar esta importante lección, pero yo no me dejo atrapar y sigo manteniendo en mi piel esa sensanción de "que soy mortal", y no suelo decir frases como: "Cuando me jubile", en vez de "Si llego a la jubilación...".
Intento que nunca me deje esta sensación de provisionalidad. Y de verdad, que me lo estoy pasando bien en el viaje.
Está muy bien ese disfrutar del viaje. Tú tienes una capacidad especial y mucho mayor que el resto de la gente para ello.
ResponderEliminarPero de vez en cuando no está mal pensar hacia dónde voy y dónde estaré a los 65. Para empezar, poder pensar que a los 65 (o incluso antes) podré dejar de trabajar y dedicar más tiempo a lo que más me guste. Tengo claro que a esa edad querré una calidad de vida lo más cercana posible a la actual, y no tener que andar buscándome la vida (a esa edad no creo que tenga tanta vitalidad para ello!). Así que ahorro todos los meses un dinerito para entonces y sé que eso (lo de la calidad de vida, al menos en lo económico) estará más o menos cubierto.
Sí. Es posible que no lleguemos a los 65 (pueden pasar tantas cosa hasta entonces!), pero.... eso de vivir rápido y morir joven lo decían Mick Jagger, Keith Richards y otros tantos y..... ahí les ves, cerca ya de los 70, teniendo que hacer caja todos los veranos con conciertos para poder mantener su nivel de vida. La estadística dice que tenemos una probabilidad muy alta (como ciudadanos europeos occidentales) de vivir entre 85-90 años, y con cierta calidad de vida por lo menos hasta los 75-80. Y ese también es un tiempo para disfrutar de la vida y la sabiduría que deberíamos haber adquirido....
Para empezar mañana haré huelga por el puteo constante a que nos someten los políticos (bajada de sueldo a los funcionarios, retraso de la edad de jubilación y del importe de las pensiones, menos prestaciones sociales....)
Creo, José, que para justificar tus viajes tiendes a minusvalorar a quienes ni se nos pasa por la cabeza subirnos a determinados trenes, haciendo alusión constante a nuestros "miedos". Yo, en lo relativo a drogas socialmente tildadas como tal, sólo he probado la dolantina y porque me la insuflaron en Urgencias, debido a un cólico nefrítico. Creo haberte comentado que casi me mandan pá el otro barrio, No terminaron de inyectármela y en cuestión de escasos cinco segundos la contrarrestaron con un antídoto o como se llame: tú sabes más que yo de eso.
ResponderEliminarAhora bien, el sentimiento provisional de la vida lo "sufro" desde que tengo uso de razón. Jamás utilizo expresiones como "cuando me jubile", sino, al igual que tú, "si llego...". Y jamás he probado ese tipo de drogas para extraer dichas conclusiones: nacieron conmigo, seguramente ya las portaba en mi código genético. Pero por porsi, como expresa Xabi, intento guardarme las espaldas. Tú lo haces con Dios, no lo niegas, por porsi.. Cada cual valora sus por porsis y en consecuencia actúa.
Yo no es que tenga miedo a las drogas, es que no es una experiencia que me atraiga ¿por qué, entonces, habría de probarlas?. Seguramente si tuviesen cabida en mis apetencias, sentiría miedo, al fin y al cabo es un sentimiento que nos protege del peligro. También es cierto que nos priva de vivencias, pero tú también portas tu mochila de temores en otros aspectos que la mayoría asumen sin lucha interior alguna.
Cada cual vive la vida a su manera, con sus genes, educación y vivencias a cuestas.
Respecto a lo de Xabi, nada que comentar, son dos planteamientos de vida. Yo creo que el secreto es un equilibrio entre disfrutar del presente y preparar el futuro. Es muy posible que a mí se me vaya la mano hacia la primera parte en detrimento de la otra.
ResponderEliminarPero lo de Viole es un "NO", rotundo. No a esto: "tiendes a minusvalorar a quienes ni se nos pasa por la cabeza subirnos a determinados trenes", siento que se desprenda de mis palabras cosas parecidas, pasa mucho, y nunca es mi intención, ni lo pienso. Mi forma de vivir está bien para mí, pero no hago proselitismo. Simplemente reivinidico mi derecho a escoger mi camino, y trato de explicar por qué lo hago. Para mí la fórmula para saber si has vivido bien, es lo que sientas cuando llegue la muerte y te preguntes: ¿He aprovechado mi vida?. Si la respuesta es "Sí", me parecerá genial cualquier fórmula que se haya elegido, incluso la más conservadora.
"NO", en mayúsculas. Lo haces a tu manera, hasta en los sueños ves a los demás con miedo y a ti mismo por encima, libre de prejuicios y ataduras. Pero tienes tus ataduras y tus miedos, como todos, sólo cambia la forma. Yo no considero que tengas una capacidad especial para disfrutar de tus viajes. Tus viajes son milenarios y multitudinarios, ponles incluso el nombre químico que quieras, según la época. La necesidad de transcender, de encontrar respuestas y sentido, más que a la vida, a la muerte, la tenemos desde que el ser humano es consciente de su finutud. Pues, seguramente, de no morir no buscaríamos tanto el sentido a la vida. Es la conclusión de ser lo que nos hace plantearnos el porqué de ser.
ResponderEliminarTambién espacapar a lo cotidiano, de la vida que a veces cuesta tanto nos hace buscar alternativas. Tú las encuentras en tus viajes, otros bailando salsa todos los fines de semana o metiéndose en el cine o cogiéndose una moña del quince, o soñando con amores imposibles.
No digo que sea tu intención, pero ¿por qué aludes tanto a los miedos ajenos y tan poco a los tuyos? Vale, no eres el único, funcionamos por comparación, tú y todos. Pero la negativa a tu mundo tiendes a achacarla al miedo. ¿Me vas a decir que no, Joselillo? Qué cosas pregunto, obviamente volverás a negarlo como Judas a Jesucristo ¿o era Juan el Bautista? ¿O Pedro el de las llaves del cielo, no el Picapiedras?
Ciao, majo
Hay dos cuestiones aquí. Una si creo que la mayoría tiene más miedo que yo a este tipo de aventuras: La respuesta es sí.
ResponderEliminarY otro si creo que soy mejor por ello: La respuesta es no.
Es así de sencillo.
Y que no aludo a mis miedos.
Pues mira, tengo pánico al sufrimiento de la gente que quiero. Tengo miedo a que la gente que quiero deje de quererme: Lease Nagore, Juan, María Recio...
Tengo pánico a ser yo el causante del sufrimiento de la gente a quién quiero.
Y también tengo los miedos de la mayoría, como quedarme sin fuente de ingresos económicos, por ejemplo.
Y por supuesto me da miedo pensar que me van a despreciar por mi físico, sobre todo por la parálisis facial.
Me da miedo que la gente me rechace por seguir un camino tan poco habitual.
¿Te vale con esta lista o sigo buscando?